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Antes que la IA me use, uso yo la IA

Antes que la IA me use, uso yo la IA

"Si pudiera lo resolvería.

¿A qué me aferro ante el alud de IA aplicada al arte?

La situación actual respecto a la IA aplicada a los videojuegos y al arte en general es, ante todo, desconcertante. Ante algo tan imponente no queda mucho más que la observación cautelosa y la angustia de saberse marginal.

Aun así, la IA aplicada al arte es aire fresco. La pintura al óleo no dejó de existir con la llegada de la pintura acrílica, y esa misma no dejó de utilizarse con la llegada de los píxeles. Los medios son medios; es trabajo de los artistas encontrar qué se puede transmitir con ellos, qué cosas son intrínsecas a un tipo de textura, qué conlleva crear con cada material. Cada uno tiene su proceso. No se pinta igual al óleo que con acuarelas. El ritual es como hacerse un prompt a uno mismo.

La IA es una herramienta, cuestionable en muchos aspectos. No voy a entrar acá en los grandes debates sobre AGI o reemplazo del humano, porque no es eso lo que quiero analizar.

Los modelos de generación de imágenes, música y escritura se consolidaron haciendo apropiación en muchos casos, y ahí no hay debate posible: a cualquiera le molestaría que se lucre con su esfuerzo sin recibir nada a cambio.

El refugio en la era de la automatización tiene que ser la creación innecesaria. La IA es una herramienta, y yo no quiero que dibuje por mí, no quiero que componga música por mí. ¿Para qué dedicar horas y horas a componer el OST de un juego si puedo prompteándolo? Primero que nada porque no me divertiría. Porque no quiero rebajar a un prompt lo que es netamente humano y emotivo. Porque no me encontraría con el error. Porque alguien estaría haciendo lo que me gusta hacer por mí. Porque prefiero no dormir y llegar a la fecha de entrega con el trabajo hecho, que estar maximizando mi tiempo depurando prompts. Es como la soberanía cognitiva. La soberanía artesanal.

Por eso es mejor pedirle a una IA que cree la herramienta ideal para como trabajo yo: que no tenga funciones de más, que no me distraiga, que sea solamente lo que voy a usar. A diferencia de los miles de softwares que quieren resolver todo. Que sea como elegir materiales en una librería que tiene lo que yo quiera a mi disposición pero escondido en un cajón hasta que lo pienso. Que me dé la libertad de hacer el trabajo yo, que lo único que detenga a mi idea sea mi incapacidad de representarla y sentirme orgulloso del resultado.

Tampoco me hago el distraído con el costo ecológico de estos modelos. Y hay una contradicción ahí que no me cierra del todo: así como a mí me angustia que una IA dibuje o componga en mi lugar, seguro hay programadores que sienten algo parecido cuando le pido a una IA que me arme la herramienta que ellos mismos podrían haber escrito. Es una tensión que cargo, no que resolví.

Porque el humano siempre hizo herramientas, y siempre busca superar sus límites. Porque nuevos tiempos vienen con nuevos lenguajes, y hay responsabilidades que como humanos no podemos ignorar. Una es que no destruya todo a su paso, como algunos temen. Otra es seguir creando cosas que sean testimonio de quiénes somos ahora.

Obviamente el debate es amplio y la IA abarca muchas paradojas. Pero mientras tanto, antes que la IA me use, uso yo la IA. Para tener las herramientas que siempre quise y quizás no existían."